“Pasión Según Ruanda, Kibeo 1994″ (2008) – Pablo Scioti
Extrañas siluetas… que parecen retorcerse de dolor, resaltados por un reborde negro. Parece estar sacudida por un dolor sordo… – “Soy un hombre perdido. A mi derecha, está el abismo de Dios, y a mi izquierda el de Satanás. Sin alas, estoy perdido, ¡Caigo! (S. F) Huele a lluvia. Los truenos siempre me sobresaltan. Me temo que aquí, también, “Hace tiempo”, han comenzado los disparos… – Conciencia!… donde estas?… no me dejes ahora… mi mente se confunde y duele!… Conciencia SOS el testigo de ese momento desgarrador. Pero sí está presente el perro- ángel. Tu fidelidad. – ¿Por qué no te veo?… ¿Por que me dejas solo?, auyenta mi conciencia que me aturde… me pierdo dentro mio… Conciencia El testigo es el que relata, fielmente, el que puede decir: Yo lo vi., yo estuve allí y esto es lo que vi. De visualizarlos como si hubieras estado allí. Como testigo. El testigo da testimonio. “Yo lo vi.”.
- Pero ayer me dolía!, ayer me desgarraba!… y hoy me dejas anestesiado, adormecido mis sentidos… no me dejes!… Conciencia Cristo vino por todos. Está siendo crucificado cada día en cada niño que muere de sida o de hambre. Está presente desgarradoramente en África, el continente olvidado. Y en el mundo entero. En cada lugar en que el hombre es el lobo del hombre, es crucificado. – Debo acusarlo!, lo siento dentro!… las cruces ajenas levantan la MIA!… pero no me siento, no me quites la ternura, no me quites la humildad, no me quites el sensible espejo de mis hermanos!… Conciencia Y donde está Él sufriendo nuevamente su Pasión, está Ella, al pie de la cruz, atravesada por el sufrimiento de Él y del mundo. Y también está cada día resucitando y donde él resucita, está Ella celebrando. – Conciencia! no me confundas, no me dejes caer… ya no entiendo… todo se confunde dentro… no me dejes conciencia! Que tu perro-ángel – fidelidad te acompañe, que Él te bendiga cada día y Ella te guíe en cada minuto de tu vida. – Pero conciencia!… sos locura o realidad?… no me dejes sin conciencia!


